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La ciudad de los inmortales

abril 28 - junio 30

Dicen que las playas son infinitas. No en cantidad o en temporalidad, sino que sus límites son imposibles de definir: el agua en constante movimiento se difumina al subir las dunas de arena y la tierra, el terreno baja su nivel y se moja y se mezcla con el agua hasta convertirse en el suelo submarino. La marea que va y viene, que sube y baja, que oscila incansablemente, no marca una línea específica que diferencie el territorio del mar del de la tierra, sino que es una región constantemente cambiante, inasible y sin fin.

Visita la pieza: https://casadellago.unam.mx/victor-perez-rul

Dicen que el cuerpo, los cuerpos de los seres vivos, son infinitos. Por el hecho de que no se puede saber exactamente en qué punto terminan. Más allá de la piel, algo vivo emite calor o lo absorbe, emite radiaciones electromagnéticas al pensar, al tener actividad nerviosa. Una medusa al comerse a un pez lo introduce a su cuerpo, lo disocia, lo absorbe, lo convierte en energía, lo excreta. El aire que respira un mamífero, el agua que toma, el vapor de agua que despide por sus poros, todo está adentro y afuera, todo exterior se convierte en interior, todo interior se convierte en exterior.

Dicen que la tecnología está viva, porque nace y muere, porque se replica, porque prospera y decae. Dicen que dentro de sí, anidan mundos dentro de mundos en los que la historia de los hombres es irrelevante, que hay limbos en los que se preserva y reproduce información obsoleta, o más que obsoleta que ha abandonado la función y que ha trascendido motivos y que finalmente sólo existe por el fin de existir.

Se cuenta que hay un lugar que no está claro si existe virtualmente dentro de una computadora o si es un lugar físico, que es una ciudad, o lo que queda de ella, lo que se logró construir pues nunca se terminó de edificar. Que en esta ciudad en donde convergen desierto y agua habitan seres inmortales estáticos a la vista. Suspendidos en su propia temporalidad retan a lo eterno, comen piedra, se replican pero no nacen, decaen y se desintegran, pero nunca mueren.
Dicen que aquellos erizos junto con sus exoesqueletos alguna vez fueron hombres o producto de la imaginación de los hombres; que los templos que hay en la ciudad de los inmortales, sus muros, sus plazas, fueron abandonados pues se determinaron obsoletos dado que los inmortales existen absortos en su propio pensamiento por lo que renunciaron al cuerpo hace ya mucho tiempo.

Si esta ciudad perdida y sus habitantes en algún momento dejasen de existir junto con sus mausoleos vacíos, sus objetos residuales y sus espejos de agua, sería porque el mundo que la contiene, el espacio en donde converge, la información que la genera, su patrón dinámico, ha también dejado de existir.

La ciudad de los inmortales es un proyecto en desarrollo de paisajismo, escultura, objetos y elementos arquitectónicos virtuales que oscilan alrededor de ideas sobre lo vivo, lo inmortal y lo tecnológico.

Victor Pérez-Rul (México, 1983)
Artista tecnológico cuya investigación artística es un encuentro entre arte, (retro) futurismo, ciencias naturales, cosmología, ingeniería y cultura pop. Conocido por sus esculturas solares en espacio público y privado y por sus proyectos colaborativos experimentales e instalaciones de gran escala, propone y explora nuevas formas de entender y percibir al universo, la energía y lo vivo.
En sus obras colabora con futurólogos, tecnólogos, artistas, científicos, ingenieros y curadores de arte, buscando investigar e insertar proyectos en espacios que articulen la esfera artística con la naturaleza, la cosmología y la experiencia humana en general tanto en espacios públicos y privados tanto físicos como virtuales.


Casa del Lago Virtual

Detalles

Comienza:
abril 28
Finaliza:
junio 30
Categoría del Evento:
Evento etiquetas:
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